Pablo Neruda: La palabra

"…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen…" de Pablo Neruda: LA PALABRA

16 jul 2015

De noche son pardos

En ésta reciente, mejor diría, porqué no, reluciente soltería, postrera a una deslucida y antigua relación matrimonial de pareja, convencional, esperada, acorde con los cánones sociales, estoy yo preparándome a romper la noche.
Porque el matrimonio que me vendieron y yo compré ilusionado, para toda la vida y que no separe el hombre y todo eso, ése nunca lo conocí. Ni siquiera en los primeros tiempos. Estaría convencido de las buenas intenciones, de los juramentos mutuos, de los recíprocos sí y de la esperanza de desconocer los noes. O es que estaba distraído, vagando por el cosmos rosado de la promesa –luego incumplida- conyugal. Porque éramos jóvenes, muy jóvenes, y los patrones a copiar - mentirosos, acostumbrados al engaño y a jugar siempre a las escondidas o al toco y me voy, de tristes y desilucionadores resultados- se nos presentaban impolutos, tal vez frágiles, o “rotos, pero enteros” al decir de Benedetti. 
Y uno asiente, consiente, olvida y perdona; ingredientes imprescindibles para el éxito o para el fracaso, dependiendo de la cantidad y la frecuencia de uso. Pero eso, de grande se aprende, a los tropezones y a los consabidos coscorrones.
Creced y multiplicaos era la orden que no cumplimos en su totalidad, por suerte. Haber disuelto un matrimonio dejando hijos con aquella confusión que provocan los fines de semana, alternando papá y mamá, de ninguna manera hubiese sido un final feliz, más allá del divorcio, claro.
Así que, crecido y libre, si se quiere o se puede expresar de ese modo, enfrento la noche. Ignoro cómo es ella ahora, después de tantos años de sólo dormirla a espaldas de la otra espalda. Me baño, me afeito, me visto (creo que adecuadamente) esperando que la ropa que me pongo no fuese impropio usarla en un lugar así. ¡Una disco! Si no tengo la más pálida idea de cómo son. Antes era la boite, o como alternativa, los clubes que organizaban bailes de sábado con tres orquestas y otro tanto de pistas donde bailar y poder, con un poco de labia, conseguir pareja para culminar en el telo de moda.
Una última mirada al espejo, una inspiración profunda para disimular -mientras se pueda- esa barriguita delatora que la camisa suelta no termina de ocultar; los cigarrillos, la plata, los documentos y las llaves, sería lo último que después recordaría en aquél baño y a la madrugada.
Y cometí el primer error: tomar para entonarme. Un poco de valor embotellado para vencer la inestabilidad o la incertidumbre que provoca el estar solo y en un lugar desconocido, no le puede hacer mal a nadie, pensé. Equivocado pensé. Siempre me gustaron las bebidas blancas, pero ésta no la conocía y me atrapó por su botella y ese colorcito embriagador. Embriagador era el contenido. Por arriba de ochenta por ciento de alcohol. Fue como un sorpresivo y violento gancho directo al mentón. A la cuarta copa perdí la noción de lo correcto. Desapareció la compostura y junto con ella la capacidad de disociar lo conocido de lo a conocer, sus ventajas y desventajas. Así la juzgué a ella. A la voluptuosa gata rubia que me tomara del brazo y con la otra mano se me apoyara en dulce caricia sobre y entre mis piernas. Ya nada importaba, sólo ese deseo nublado por el licor, que le dejaba hacer. Total, era placentero. 
Todo giraba en círculos alrededor mío y nadie se quedaba en su lugar. Sólo la solícita rubia que me acompañó al baño. Allí, al resguardo de miradas indiscretas que de ningún modo yo podría haber detectado, me bajó el cierre de la bragueta y me hizo lo que quiso, igual, era quien mandaba.
Para cuando caí en la cuenta que ella era él, estaba mamado y no pude atinar a nada porque estaba absolutamente mamado, en irremediables ambos sentidos.
Más tarde, sentado sobre la tapa del inodoro, disipándose lentamente los efectos del alcohol, me quedé pensando cuál era la maldita diferencia, pero finalmente no lo pude o no lo quise saber. Ya estaba casi sobrio.

13 mar 2015

DOS MICRORRELATOS PARA EL TEMA "TORMENTA"

Corresponden a un taller on line en el que participo. El foro de literatura se llama "Ríos de Tinta"
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Impermeabilizado

El aguacero se había descolgado. La gente corría por las calles buscando una salida, y el agua también. Mientras, el viento lo entreveraba todo. Aquel hombre caminaba lento; ajeno; ensopado.
Secas el alma y la mente, en total calma chicha.
                                                                         Bernie5422

VORAZ
Era la más grande del barrio, y capaz de engullir lo que se le antojara. Ese día, mirando aquellos densos nubarrones, pensó si podría tragárselo todo. Y no se equivocaba, pues pocas veces había visto tal “baldazo” de lluvia. Tanto, que le rebalsaba y se le escapaba por la comisura, yéndose calle abajo sin remedio. Litros y más litros; palitos; restos de papeles; hojas varias; arena y piedrecillas, constituyeron lo principal de su almuerzo. De pronto todo cesó, y sólo quedaba contra el cordón un leve hilo de agua con un tacón alfiler (cual palillo de dientes), y algún trozo de papel de diario a medio mojar, que sirvió –seguramente-  de improvisado sombrero.
Gracias a Dios -pensó aliviada- que mi vecina Doña Eduviges, ya está con la escoba acercándome ese resto. Ya había dado por perdido el postre.
                                                     Bernie5422

10 mar 2015

ENMARAÑADO

* Foto de Patricio Calut, titulada "650" y tomada del portal del magazine de Sonymage.

                                                                   ENMARAÑADO

¡Y yo que pensé que lo que inundaba mi cerebro iba a quedar oculto, y he salido retratado detrás de ella! Lo primero que sentí es que yo le hubiese dado al menos 1000 puntos, no sólo lo  que el mezquino del fotógrafo le otorgó. Tal vez (él) esté casado y no querría dejar al descubierto su propia maraña. De ser así es de entender su parquedad a la hora de hacer púbico su voto. Disculpen, quise decir público. Lo del título, qué les voy a engañar.
La imagen del fondo soy y no soy yo. Son mis neuronas en estado cataléptico, y registradas  con un microscopio electrónico de barrido, en su máximo aumento. Sólo para escracharme, sólo por eso. Me lo tengo merecido, pero no por ello me retracto. He quedado catatónico; perplejo; mudo; anósmico, y con parálisis momentánea de todos los músculos que intervienen en la respiración.
Anósmico, porque por más que inhalo abriendo al máximo mis narinas, no logro hacer coincidir  los olores que salen de la compu, con los efluvios armoniosos que pienso inhalaría cerca de esa piel al juego de sombras y luces totalmente expuesta y descubierta.
Debe ser todo un electrizante entrecruzamiento de realidades y ficciones, porque mi cerebro no es así, y ella, si lo es, es para decir ¡Dios existe!
¡Dios lo tenga a Dios en la gloria!  Yo, ya estoy.

                                                                                 Bernie5422  (y me hago cargo)